El pasado miércoles, 20 de Diciembre de 2006, a las 8 de la tarde tuvo lugar la presentación del nuevo disco del Grupo “Baleo”, titulado “TIERRA DE JABRE”. El acto se realizó en el restaurante “Apartadero 2″ de Lumbrales y contó con la presencia de diversos medios de comunicación provinciales, así como con numerosos familiares, amigos e incondicionales seguidores del grupo.
Comenzó la presentación con unas palabras de José Ángel Mateos Holgado, a las que siguieron las de los otros cuatro componentes del grupo. Trascribimos a continuación parte de la intervención de José Ángel, en la que entre otras cosas hizo un breve resumen de toda la historia del grupo.
“Para los que no conozcan la trayectoria del grupo deciros que Baleo lo creamos en Septiembre de 1983 en Villavieja cinco jóvenes de la localidad. Durante tres años recogimos allí pincipalmente temas para cantar –“cantares”, como los llaman los mayores- y dimos unos cuantos conciertos principalmente en Villavieja y alrededores, aunque también fuera de la provincia. De aquella época, y en relación con lo que más tarde expondré, decir que la mayor parte de las canciones que cantábamos nos las enseñó Juan Ignacio García Barco, aunque aprendimos de muchos otros, como Doña Araceli la maestra, especialista en canciones de amor, mi tio Salvador Mateos, al que le encantaban los romances de ciego que narraban crímenes horrendos, o el que más éxito tuvo, Agustín “Pirulato”, cuyo “pornofolk” tuvo enorme aceptación.
El grupo inicial se deshace en 1986, continuando Manuel Blanco y yo como dúo hasta 1989. A partir de ahí y hasta 1998, Baleo desaparece. No obstante, para la formación actual y para mi en particular, esos años de travesía por el desierto son cruciales, porque descubro y entablo amistad con la persona que más va influir a posteriori en nuestra música, que no es otro que el Tío Frejón de Retortillo, tamborilero de sobras conocido por todos. Por si no lo sabeis, grabó cintas y cintas de forma personalizada, es decir, tú le encargabas una, ponía el radiocassette y la grababa del tirón sin parar hasta que se le acababa la cara, le daba la vuelta y otra vez “arre que te parto”. Como curiosidad deciros que hay una en la que, ya mayor el hombre, se pasa media cinta tosiendo y hablándole directamente al radiocassette, diciendo: “y tú jodía, hoy no te quieres acabar” o “esta jodía me está engañando”. Aunque solía grabar también pasodobles, tangos y otros bailes de salón, en cualquiera de ellas podías encontrarte alguna joya tradicional.
A finales de los noventa suceden tres acontecimientos que, combinados, suponen la reaparición de Baleo:
- Por un lado, Jorge Montes, nuestro actual técnico de sonido para los directos, limpia algunas cintas viejas del grupo que acaban en manos de Tere, de Radio Vitigudino, quien las empieza a poner y sorprendentemente, una canción hoy convertida en clásico, como es “La Vaca Ventanera”, se convierte en un bombazo del que todo el mundo habla y el grupo que la canta, comienza a estar en boca de todos.
- Por la misma época Gabriel Calvo me invita a participar en su disco CANCIONES POPULARES DE SALAMANCA, lo que vuelve a meterme el gusanillo en el cuerpo.
- Por último, por motivos laborales conozco a Toño, que también había tenido en el pasado algunas aventuras musicales y que comparte afición por la música tradicional.
Así, en 1999, los dos refundamos Baleo, con la intención de darle una dimensión más comarcal que la que en sus inicios tuvo y volvemos al tajo. Como necesitábamos cantante, Cefe Torres, de Surco, entonces profesor de bailes charros en la escuela de música de Vitigudino, nos presenta a Silvia Ramos, de Villoria, y empezamos a funcionar como trio.
Esta segunda formación de Baleo edita SIN TON NI SON, un disco grabado y editado con escasos medios y con urgencia –apenas una semana real de grabación-, ante la imposibilidad de seguir contando con Silvia y con el único objetivo de registrar cuanto habíamos hecho los tres. A pesar de todo, de este trabajo conviene reseñar la acogida con que fue recibido otro tema con el que hoy por hoy se nos identifica: “La Marrana del Tío Mosco”.Tras la marcha de Silvia no nos quedó más remedio que buscar una huida hacia delante y en el 2000 entran Nino y Mari Cruz, lo que supone un soplo de aire fresco. Con energías renovadas, empezamos a funcionar de forma más o menos estable. Pero como parece que las formaciones de este grupo que mejor han funcionado han tenido siempre cinco componentes, en el 2003 fichamos a Rosa y…aquí estamos.

Tras la presentación del disco, el grupo “Baleo” nos ofreció lo que ellos denominaron un “aperitivo musical” para terminar después con otro aperitivo, en este caso gastronómico. Y como suele suceder en estos casos, la cosa terminó cantando y bailando
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